4.27.2007

Emprendedores: Alfredo Lazaro Ticona, Salar de Uyuni. Bolivia

Alfredo Lázaro Ticona es un ejemplo vivo del cómo emprender exitosamente sin tanta parafernalia técnica y burocrática que ahoga la creatividad. Don Alfredo hace 10 años era considerado “ un loco “ en Bolivia y hoy es el símbolo vivo del emprendimiento turístico en el Maravilloso Salar de Uyuni o Tunupa, el mayor desierto de sal del mundo que mide unos 12.000 Kilómetros Cuadrados y que incluso ha sido observado desde el espacio por los cosmonautas como un bello reflejo brillante en medio del azul generalizado del planeta. Este hermoso Salar, y antiguo lago hoy extinguido, está ubicado a escasos kilómetros de la Comuna de Pica en dirección al este, en Bolivia, y hace decenas de miles de años conformaba un solo gran sistema lacustre junto a los actuales salares de Laguna del Huasco, Coposa, Coipasa y Empexa, estos dos últimos situados en el vecino País.

Como muchos Tacanas de habla Aymara nacidos cerca de la frontera con Chile, Don Alfredo vivió bastantes años en nuestro País durante su niñez. Concretamente se educó en Pica para luego volver a radicarse en Llica ( Bolivia ), ubicada en el borde noroccidental del Salar de Uyuni, en la provincia de Nor Lípez en Potosí, lugar en dónde pudo alcanzar una tranquila situación económica trabajando en sus tierras cultivos de Quinoa. Daba a su familia tranquilidad porque era trabajador y emprendedor pero al cumplir los 45 años las intensas y persistentes heladas que cayeron sobre la región destrozaron sus cultivos, tuvo que vender casi todos sus bienes y el drama de la pobreza azotó su tranquilo pasar. Fue en aquella difícil época y tras conocer el enorme interés de los viajeros europeos por el Salar que decide iniciar su más grande aventura: Vivir del Turismo para superar el difícil momento económico que hacía sufrir a su familia. Transcurría 1994 cuándo se atreve a colonizar un pequeño cerro en medio de Uyuni, hasta dónde llegaban algunos turistas a conocer los enormes cactus que pueblan las otrora islas del gran lago que se ha convertido ahora en un verdadero “ mar “ blanco: “ Estás loco, cómo te vas a ir a vivir en medio del salar", escuchaba Alfredo al dejar su hogar en aquel duro año en que todos comentaban en el pueblo sobre la “ evidente “ locura del señor que a tan avanzada edad se lanzaba a vivir en medio de la nada. En forma esporádica primero y ya definitiva desde 1995, don Alfredo se decide a colonizar una “ isla “ que no era la tradicionalmente visitada por los turistas sino que otra con mucho más vegetación y una vista aún más espectacular: Decide entonces quedarse definitivamente allí viviendo en una caverna. Comienzan a visitarlo turistas de todas partes del mundo y don Pedro les sirve de guía y comienza a venderles artesanías confeccionadas por él mismo. Luego construye un Refugio y habilita ,con aún más comodidades, la caverna para que los turistas puedan dormir allí. Su emprendimiento se convierte en un éxito rotundo.
Al poco tiempo su familia se une a su proyecto y ya el año 2002 deja “oficialmente” de ser el “loco” para empezar a recibir los reconocimientos de los turistas y los ex vecinos que habían comprobado que Alfredo estaba en lo correcto al decidir “ vivir del turismo “ hace 8 años atrás. Para esa época Alfredo de nuevo era exitoso y también visionario, pero no solo llegaron los elogios sino también las envidias: El Municipio de Llica decidió no seguir apoyándolo y declaró que su emprendimiento en la isla de Incahuasi era “ ilegal “ por lo que no lo secundarían en la construcción de un refugio de mejor calidad. Don Alfredo no hizo caso a esta desconsideración y terminó en forma particular la reforma del refugio propio al mismo tiempo que readecuó el diseño de la caverna en la que vivió solo durante años para que los turistas extranjeros pudiesen contemplar con aún más comodidad los extraordinarios paisajes del salar tanto de día como de noche: Hace unos años tuve la suerte de compartir con Don Alfredo y unos Turistas Franceses el grandioso espectáculo de una tormenta eléctrica nocturna que se desató sobre el Salar desde la ahora famosa caverna habilitada por él. Esa noche ,y comiendo una sabrosa sandía tropical entre todos, don Alfredo nos contó su historia con evidente entusiasmo y desde aquel momento entendí que el engrandecimiento de un territorio no solo depende de Políticas Gubernamentales, Estrategias de Desarrollo o “ Matrices Lógicas “ sino que también de “ locuras benditas “ como la que permitió a don Alfredo cumplir su sueño de vivir del turismo para sacar a su familia de la pobreza y de paso desarrollar toda una ecoregión a la que antes los turistas solo llegaban por el día: Toda una lección para el preocupante exceso de “ análisis “, “ cifras “ y “ diagnósticos “ que inundan nuestra región en el campo del Turismo y el Patrimonio y que con grandes recursos económicos malgastados en “ estudios “ ( y otros tantos negados a proyectos innovadores ) no permiten el emprendimiento de individuos con buenas ideas y fórmulas inusuales que de paso podrían ayudar a provocar desarrollo social y diversificación económica en medio de nuestros Desiertos, Costas y Altiplano.

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